Líneas memorables

La prota de tu guion se acaba de marcar una larga parrafada, ¿seguro que funciona?

 

¿Tienes grandes ideas y quieres transmitirlas a toda la humanidad? Apúntate a un curso de guion. Después solo hay que sentarse ante la hoja en blanco y soltar una gran parrafada donde todo eso que tenemos en la cabeza tomará su forma más brillante, genial y lúcida.

Planazo, ¿verdad? Quédate solo con la primera línea. Olvida la gran parrafada.

Hace un par de semanas, Nieves me preguntó que por qué algunas parrafadas largas son—segun yo— auténticas  “chapas” y en cambio todos recordamos grandes párrafos del cine y la TV como momentos memorables. 

¿Por qué?

Vamos a excluir algunos enojosos momentos tipo el forense soltando su informe ante el equipo de policías. Líneas informativas sin muchas opciones mejores, pasemos por ellas con una mezcla de sobria elegancia y espíritu práctico.

Hablamos de los otros momentos,  los intensos,  los que nos encantan. Para que ocurra el gran milagro de esas líneas memorables, antes necesitas otro pequeño milagro: tener muy buenos motivos para dejar que tus personajes suelten más de seis o siete líneas seguidas. Vamos a explorar esos buenos motivos, pero antes te voy a decir el motivo por el qué sí o sí, en la mayoría de los casos debemos tachar esas líneas sin compasión:  cuando sobreexplicas.

A veces, por más que te empeñes no hay mucho que decir . Aquello que imaginábamos antes de escribir, sobre el papel es mucho más superficial que en nuestra imaginación. Tranquilo, tranquila, nos ha pasado a todos y nos sigue pasando. Acéptalo. La sobreexplicación no hace que lo superficial se convierta en profundo. Solo hace que lo superficial sea, además de superficial, pretencioso y un auténtico plomo.  Hace que tu espectador  desconecte y recuerde que no ha sacado los calamares del congelador para la cena. Dale otras 7 líneas de sobreexplicación  y lo perderás para siempre. Habrás enterrado un buen momento de tu película debajo de un montón de palabrería. La única parte  positiva de todo esto es que alguien ha cenado un espléndido guiso de calamares con patatas.

Además de la sobreexplicación hay muchos otros motivos para tachar líneas de diálogo largas. Por resumir, le daría el puesto número dos del ranking a otra fuente inagotable de líneas innecesarias: contar con una interminable narración algo que deberíamos haber resuelto con acción. 

Vamos con lo que más te interesa ¿Cómo sabemos que nuestra larga  parrafada funciona? Nieves y yo llevamos este debate a la sesión de diálogos de la clase presencial, y queremos compartir el resultado;  comparando varias escenas, nuestra conclusión fue que las buenas parrafadas respondían a al menos dos de los siguientes puntos:

  • Contiene una argumentación necesaria, que va de la mano del personaje y que no es obvia. (sobre lo de no ser obvio, hablaremos en otro post). Observamos que puede contener la tesis de la película, de la trama, u otra tesis necesaria en la construcción del argumento.
  • La tesis no se enuncia de manera literal;  se construye por medio de subtexto. Precisamente por eso necesitamos usar unas cuantas  líneas. Ya sabemos que el subtexto unas veces da brevedad y otras no. Estas veces es de las que no. Suma fuerza, carácter visual, relato personal, voz de personaje y punto de vista al mensaje.
  • Es frecuente que sea en un punto importante de la película. Responde a un momento de  profundo conflicto personal. Muy frecuente en el clímax, pero puede aparecer en  un punto de giro, en un punto medio o precediendo al clímax. En realidad siempre que te parezca necesario puede aparecer donde te dé la gana, pero si no es en un momento “cumbre”, plantéate si debe estar ahí. A lo mejor la respuesta es “sí, pesada, estas 15 líneas tienen que estar ahí”, pero plantéatelo. Puede que de paso tengas que pensar qué dejas para los momentos importantes.
  • Se caracterizan por una fuerte intensidad emocional. Muy relacionado con el  apartado anterior. La emoción  mueve el párrafo. Fíjate que  observarás cambios de tono que vienen de la voz del personaje y de la emoción.

A veces, las cosas como son, los cambios de tono se construyen con un poco de retórica, pero el truco es que no se note. Por ejemplo formular  preguntas que se responde uno mismo. O sea, las preguntas retóricas (es que no quería repetir la palabra retórica).

  •  Se distingue  la voz de personaje en estado de gracia (¡¡ahí va, si lo del personaje ya lo había dicho. Y dos veces!!),
  • Las líneas tienen vida, movimiento, van hacia alguna parte,
  • …Y un magnífico elemento sorpresa que nos encontramos en el análisis: son visuales.  Te adelanto lo que quiero decir con “visual” en relación a los ejemplos que ilustran este post:

—Rayos-C brillando en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser.

  —Un pueblo entero apedreando a John, hermano del presidente Bartlet por plantar  juntas, una al lado otra,cosechas diferentes,

          —Maggie en una caravana cutre  de segunda mano, con una freidora y rodeada de  galletas Oreo.

—El narrador, Pablo, poniéndose pedo y “cagándose a trompadas si alguien le hincha las pelotas”. Unas líneas más abajo aparece  Irene, con sus 37 revistas de trajes de novia encima del escritorio.

  • Y por último tienen verdad, mucha verdad. Muchísima. Y esto conecta con lo de que tenga emoción y lo de que no sean palabras huecas.

Para ilustrar lo anterior, te dejo los tres ejemplo de párrafos largos que analizamos en clase. Contienen buenas razones para ostentar el título de “momentos memorables”.

Momentazo Bartlet en “El Ala oeste de la casa Blanca” capítulo tercero de la segunda temporada. Argumentación inteligente, impecable, visual. Llena de razón y de rabia contenida.

“Million Dollar baby”45 segundos para  convencer a un tipo duro (min 3:00-3:45). Maggie cambia el rumbo de la película, de su vida y la de Frankie gracias a estas líneas.

 

Desde el min 0:18 hasta e 2:16. Interesantísimo ejemplo de composición de “El secreto de sus ojos”.La argumentación de Pablo ejemplifica la pasión de cada uno de los interlocutores, Benjamín y él mismo. Revela a los personajes; nada menos que por medio de sus pasiones. Está lleno de humor y de emoción.  Su función: ser el genial antecedente de una revelación: la pasión es la clave para encontrar al asesino que se les escapa de las manos. La está construyendo.

 

Blade Runner. Casi casi las líneas más recordadas de la historia del cine. Pura vida, ¿no estaban en el guion original? No importa. Contiene una metáfora visual que resume la gran pregunta de la humanidad.  La mejor forma de llevarnos a la hora de morir de Roy.

 

Y después de esto quiero recordar que en la escritura puede pasar de todo; a lo mejor  sin cumplir nada de lo anterior, te encuentras con largas parrafadas tan tan tan bien escritas, que no importa lo demás: resulta que tiene poesía, quizá una argumentación, aunque no necesaria, original, una aportación ética incontestable … O algo que no sabes explicar. Si te ha pasado con una escena tuya, si eres capaz de escribir así,  si tu escena no cumple nada de lo que  hemos encontrado en las buenas parrafadas… pero funciona, no desperdicies tu tiempo; deja inmediatamente de leer un post sobre guion, ponte a escribir y deja al personal sin cenar.

Autor: cadelcobre

Documentalista, guionista y profesora de guion

3 comentarios en “Líneas memorables”

  1. Hola Cari,

    Lo primero, me ha echo mucha ilusión salir en tu blog… Ha sido como ¡Guau salgo en el blog de mi profe! Con respecto a la “entrada” me ha surgido una duda. Cuando haces una pelicula, no tendrías que escribir algo relacionado con la crítica social? Y si es así, no tendrías que argumentarlo? Mientras leia tu entrada pensaba en el momento en el que mi protagonista habla de cómo se utilizan a los niños para las guerras, acaso ese momento no tendría que ser explicado? Acaso la gente no tendría que conocer la realidad que se vive en otros países? Es una pregunta que siempre me hago. Porque creo que muchos como yo, que estamos concienciados con las barbaries que pasan en el mundo, no es difícil no plasmarla en el papel. (O quizás aún seamos demasiado novatos como para pensar que tenemos que hacer crítica social en nuestras pelis) No lo sé…

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡Hola Nieves! orgullo el mío por tener alumnas como tú. Tú pregunta es muy relevante. No creo que todas las películas tengan que contener una crítica social, aunque muchas de ellas, muchas de las que nos gustan a ti y a mí la tienen. Otras, no tienen crítica social en sentido estricto, aunque la historia que cuentan pueden contenerla de algún modo, y eso las hace —muchas veces— más relevantes y mejores, pues supone explorar dimensiones más profundas de conflictos a priori personales. Dicho esto, si estamos haciendo una peli que contiene crítica social, me parece que la clave está en el “cómo ” hacer esa crítica. Y aquí entran en juego esas parrafadas de las que hablamos. Deben apuntar a lo que nos interesa sin ser obvias; lo obvio ya lo sabemos. La peli debe aportar esa visión más allá. Por eso a veces las parrafadas deben encontrar su lugar de la mano de la intención del personaje, por ejemplo, o puede, por medio del subtexto, adentrarnos en esa otra dimensión no tan evidente, que al fin y al cabo será el lma de la película. Esto suena un poco abstracto, pero estoy recordando una peli de Costa Gavras “Missing”. Es evidente decir que las dictaduras están mal, pero recuerdo un momento en que el personaje interpretado por Jack Lemmon pide en unas líneas largas, emotivas y convincentes, que le den a su hijo como sea, como esté, que el se lo llevará calladito y no aireará el tema. Funcionan porque es la argumentación de un padre desesperado, y es su mejor baza. Al mismo tiempo nos transmiten un mensaje. Más tarde, cuando el personaje sabe que el hijo ha muerto, en una escena más coral, pero también con líneas de diálogo como las que nos ocupan, nos transmite más o menos lo siguiente ” si no fuera su hijo, usted estaría sentado viendo la televisión”. y de paso nos cuentan cómo apoyar una dictadura está muy relacionado con defender los intereses de los Estados Unidos. La película es memorable y vapulea nuestra conciencia. Lo hace porque la trama es impecable y porque las parrafadas no cuentan lo evidente, van más allá, y siempre de la mano de las necesidades argumentales y del movimiento, necesario en ese momento, y lleno de emoción y de humanidad de los personajes.
      Y yo sí que me he marcado una chapa.
      Gracias, Nieves.

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