El porqué de la escaleta

El viernes hicimos una pequeña pausa en el curso on line y aprovechando mi ausencia, un alumno, Juanjo, que esa misma mañana me había enviado los pulsos de su historia, dedicó la tarde a la escritura del guion, saltándose la escaleta, sin anestesia y con diálogos. Un guion bastante bien escrito pero con algunos problemas estructurales, esos problemas que llenan de sentido una de las palabras más temidas del temario “escaleta”.

Ocurre de vez en cuando en clase: tenéis la historia en la cabeza y la escaleta se interpone entre ella y el guion escrito.

Nadie duda de la necesidad de una escaleta en un largo o en el episodio de una serie; en él, la herramienta es, sencillamente, imprescindible. Sostener un cuerpo sin esqueleto necesitaría una musculatura sobrehumana, aunque más de uno y más de dos (¿verdad Rebeca?) confesáis haberlo intentado. Y algún referente hay de quien dicta con éxito de principio a fin un guion, así directamente, dialogado. Creo recordar que André y María Jacquemetton contaron en su magnífica masterclass de ALMA, que conocieron a alguien que lo hacía. Pero lo contaron como curiosidad, casi como quien cuenta que ha visto a un elefante africano surcar el cielo de Madrid agitando sus orejas. Al común de las mortales, ni se nos ocurre. Me refiero a dialogar sin escaleta. Volar agitando las orejas, sería cuestión de probar.

Volviendo a Juanjo y su aventura de este viernes, os preguntareis, “vale, en un largo sin escaleta no…Y en un corto, ¿se puede escribir directamente sin pasar por el amargo trago de la escaleta?”

Como siempre, depende. Si tu corto tiene una o dos escenas y lo tienes en la cabeza, te podrás dejar llevar, claro. Probablemente habrás elaborado algo parecido a los pulsos y como tu historia es bastante corta te cabe más o menos todo en la parte frontal de tu corteza cerebral. Siento decirte que en el fondo tienes organizada tu información, pero no has necesitado ponerla en papel.

Y ahora vamos al supuesto de que tu corto no es tan tan tan corto como para entrar por completo en tu corteza cerebral pero de todas formas es de pocas escenas y estructura poco compleja; te sientes capaz de ponerte a dialogar a las bravas, dejándote llevar. Y por eso lo hiciste sin escaleta. Me gustaría que dedicaras unos minutos a hacerte unas preguntas, ¿no habría mejorado la historia con una escaleta? ¿Por qué no valorar la mejor estructura posible en el orden de esas pocas escenas?¿Tenías claro el objetivo dramático de cada escena? ¿Fue tu gestión de la información la mejor posible?

Si en tu cortometraje tienes bastantes escenas, trama y subtrama, saltos en la realidad, ni te cuento.

Es como buscar la ruta ideal en aquel mapa a tamaño real que Borges hizo elaborar a los cartógrafos inquietos, el mapa del Imperio que tenía las mismas dimensiones que el Imperio mismo.

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Autor: cadelcobre

Documentalista, guionista y profesora de guion

Un comentario en “El porqué de la escaleta”

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